¿Y qué hago yo ahora? Suele ser la pregunta que escucho muchas veces en consulta cuando una persona ha terminado la relación con su pareja. Pues bien, lo primero decir que no vamos a negar la realidad y este momento no va a ser fácil, y sobre todo cuando han sido muchos años de relación, o cuando, además, hay hijos de por medio.

Una ruptura de pareja implica un duelo, y un duelo es una respuesta natural y saludable de una persona frente a una pérdida. Como suelo decir yo los duelos duelen y hay que pasarlos, es decir, esto es un proceso que hay que vivirlo, hay que llorarlo (si se desea) y hay que experimentarlo. Como todo duelo, la persona irá pasando por una serie de fases que son:

Negación, en esta primera etapa la persona suele actuar como si aún estuviesen juntos, y aunque suele durar muy poco es importante ser consciente de las emociones que está experimentando y empezar a comprender la situación de forma realista y objetiva.

Ira: en esta etapa empiezan a desarrollarse emociones como el enfado, la rabia, hacia la persona que le ha dejado. Se puede llegar incluso a distorsionar la realidad y hacer culpable al otro de los males de la relación. Aquí pueden aparecer los deseos de venganza e incluso atentar contra los demás o contra uno mismo.

Negociación: esta etapa puede llegar a ser peligrosa si no se gestiona bien. Es importante intentar entender a la otra persona y no hacer cualquier cosa por retomar la relación. Es decir, respetar y aceptar la decisión de la otra persona por mucho que nos duela.

Depresión: La persona empieza a ser más realista y objetiva y pierde la esperanza en recuperar la relación. La tristeza y la pena están muy presentes.

Aceptación: En esta última fase la persona empieza a ver la luz, ha dejado de intentar volver con la otra persona, aceptando la realidad y retomando su vida y actividades diarias. En un tiempo estará listo para conocer a alguien y comenzar una relación si así lo desea.

Cabe destacar que hay tantos duelos como personas hay en el mundo, y cada uno lo va a experimentar de una manera diferente, dependiendo de una serie de variables, como por ejemplo, la red de apoyo que tenga el doliente (amigos, familiares, etc.), pero en líneas generales, en casi todos los duelos se suele experimentar buena parte de las fases que he comentado. Cada etapa requiere su tiempo y es diferente en cada persona, pues hay muchos factores implicados. No hay que tener prisa por superarlo, simplemente hay que ser conscientes de que esto va a pasar, poner de nuestra parte y dejar que el tiempo ponga cada cosa en su lugar.

¿Qué podemos hacer mientras tanto?

Desahógate: sí, puedes y debes hablarlo con tu entorno o personas de confianza, para que te den su punto de vista, te apoyen, te liberes emocionalmente, y te puedas sentir escuchado/a.

Haz una lista de lo que no te gustaba de la relación: Cuando estamos en las fases iniciales del duelo la mente suele ser muy traicionera porque generalmente odia los cambios, ella no distingue si son para bien o mal, por eso te recordará una y otra vez los momentos buenos, lo mejor que tenía la otra persona, y probablemente te haga sentir culpable. No te preocupes, la culpa también es normal en este proceso. Pero tienes que ser realista y tomar nota de todo aquello que no iba bien para que vayas siendo consciente.

Ocupa tu tiempo: Mantén la mente ocupada y cumple con tus obligaciones, como tu trabajo, tu deporte, etc. Y si no lo hacías anteriormente esta es la mejor ocasión para hacerlo. El deporte libera muchas endorfinas, es una hormona que segrega tu organismo cuando haces una actividad gratificante, y por supuesto es un antidepresivo natural que contrarrestará esa tristeza y ese dolor que quizá ahora mismo estés sintiendo. Queda con tus amistades, busca planes para tener la mente distraída, pero ojo, esto no quiere decir que mires hacia otro lado, también es importante escucharte y cuando sientas malestar permitírtelo. Todo está permitido, solo hay que dejarlo que fluya.

No te machaques: aprende de tus errores, que esto te sirva para hacer introspección (mirar dentro de ti) y ver qué errores has podido cometer tú para trabajar en ellos a nivel personal. Todos fallamos, como pareja, como hijos, como amigos. Somos humanos, errar es humano. No seas duro contigo.

Dáte tiempo: Lo importante no es solo el tiempo, sino qué haces tú con ese tiempo para que se procese mejor el duelo. Así qué vamos a ponernos en marcha.

Cuídate y protégete: haz aquellas actividades que no has hecho nunca e investiga sobre nuevos hobbies o cosas que te gustaría hacer o aprender. Trabaja tu autoestima y amor propio.

No tengas prisa, todo acaba pasando, todo fluye, pero tienes que trabajarlo también y centrarte ahora en ti, en tu recuperación y sanación. No busques a nadie que supla ese vacío, porque cometerás los mismos errores. Date tiempo y todo llegará.

Si necesitas ayuda no dudes en contactar con nosotras.

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